miércoles, 11 de abril de 2012

Sacrificio para la Perfección - Capitulo II



Capitulo II: Miradas peligrosas.

El calor del verano había terminado, dándole bienvenida al frio de otoño y hojas cecas por doquier. Los arboles se estaban desnudando, dejando sus hojas a sus pies de colores opacos hasta amarillo. Estaba más fresco, el viento lograba levantar las hojas para que estas jugaran en el aire. Crujiente y de colores, adornando las calles de la ciudad.

Mio estaba concentrada en sus estudios y en la practica de violín, ya que los primeros exámenes se acercaban y quería estar mas que lista. Su abuela disfrutaba cada vez que Mio ensayaba, era como un mini concierto privado solo para ella. Después de que Mio presento a Hisako y Hiroshi a su abuela, iban casi todas las tardes por las deliciosas meriendas y la agradable compañía que su abuela les ofrecía. Asi, que Hiroshi decidió llevar un piano para ensayar junto a Mio, y asi darle un gran espectáculo a su abuela, quien les preparaba una deliciosa merienda y algunos días, cena.
Los tres se estaban volviendo muy buenos amigos, incluso también con la abuela de Mio, pero había una persona que no se daba mucho a conocer y esto hacia que Mio despertara interés en ello. Es persona era Haru Hiroki, el chico mas popular y extraño de la academia. Su gran atractivo, lograba atraer la atención de casi todas las estudiantes, incluso Hisako y al principio Mio. Aunque Mio, ahora tenia otro interés, ya que sabia que nunca podría tener una posibilidad con un chico asi, pero quería saber mas de él y sobre tanto misterio que este despertaba en los demás. 
Mio lo observaba cuando podía, pero temía ser atrapada asi que trataba de disimular lo mas que podía. La semana de exámenes llego, y Mio estaba preparada para enfrentarla, nunca se rendía aun que solo faltaba conseguir una sola meta, que era que Haru notara su presencia y supiera de ella. No quería ser como un fantasma, un nada para el, quería ser notada. El problema era que no sabía como hacerlo, asi que todas las noches le pedía consejos a Izumi, su confidencial y mejor consejera. 
Izumi, recostada sobre la cama – Mmm, asi que quieres ser notada por un chico ¿Y me pides consejos a mi? – Sonriendo.
Mio – No te burles, es que ya no quiero ser invisible – Se recostó en la cama y suspiro – No se si me guste, pero es muy lindo y no quiero ser como las demás que andan tras el sin siquiera ser reconocidas, solo son algunas del montón. Yo quiero que el me note, y no ser yo quien este tras el como un espía o una lunática que anda tras sus pasos.
Izumi – Vaya, si que pides demasiado. No dijiste que es el chico mas popular, hacer que él se fije en ti es muy difícil.
Mio – No seas cruel, quiero… Quiero – Se tapo la cara con la almohada – Ni siquiera se lo que quiero – Grito molesta.
Izumi – Mira, no es de mala, pero si no te gusta no deberías de pensar en ser notada. Primero empieza aclarando lo que sientes, y luego haría eso que dices.
Mio - ¿Tu crees, Izu? – Descubriendo su cara.
Izumi – Pues claro, debes saber que sientes – Sentándose en la falda de Mio – ¿Me acaricias? – Abriendo sus hermosos y brillantes ojos con ternura. Mio no pudo resistirse y comenzó a acariciarla. Izumi comenzó a ronronear, y miro la cara de Mio, y al notar su preocupación quiso consolarla – Si descubres que sientes y quieres ser notada, yo usaría algo en lo que me destaque y sea buena – Sonriendo - ¿Entiendes? Mostrando lo mejor de mí.
Mio se quedo pensando, y algo en su pecho despertó, gracias a Izumi tenia algo en que pensar y decidir sobre que hacer.
Al día siguiente fue a clases decidida en aclarar esos sentimientos confusos sobre Haru, quería asegurarse que no fuese solo por su cara bonita, si no que algo mas. 
Después de la primera clase, Mio se fue a su ensayo de violín y mientras tocaba pensaba y pensaba, perdiéndose totalmente en sus pensamientos. En ese momento de transe, alguien entro al salón, Mio no se dio cuenta y seguía tocando como si nadie estuviera ahí. Al finalizar su ensayo alguien comenzó a aplaudir, Mio se asusto de la sorpresa y volteo rápidamente a ver de quien se trataba. Cuando lo vio, sus ojos se abrieron muy grandes y estaba muy sorprendida de que la persona que estaba allí, escuchándola, era Haru. 
Haru sonrió – Tocas muy bien, tu música es tan lida. Lograste que me encontrara con mi yo interno, y créeme que hace mucho que no lo hacia.
Mio estaba helada, casi no le salían las palabras – Ehh… Ehh… Yo…Yo – No lograba formar una frase, de los nervios que tenia – Es decir, gracias por… Por lo que dijiste.
Haru comenzó a reír – Eres cómica, pero no mentí, tocas muy bien.
Mio sonrió – Me alegra que te guste, es decir… Es lindo que la guste a la gente como toco… Bueno… Yo, yo no se… No sé que decir.
Haru no dejaba de reír – En serio, eres graciosa – Sonriendo – Me llamo Haru Hisako.
Mio esta muy feliz – Ehh, yo me llamo Mio Nanami – Le sonrió.
Haru – Me caes bien, nos vemos luego, Mio – Sonrió y se marcho.
Mio no aguantaba las ganas de gritar, quería salir corriendo y contarle a Hisako. Cuando esta la vio, se asusto al verla tan acelerada.
Hisako – Mio, tranquilízate ¿Qué te pasa?
Mio – Es… Es… Es… - Alterada – Yo… Yo… Haru.
Hisako – Cálmate, y respira profundo. 
Mio – Haru me escucho tocar mi violín, y le gusto.
Hisako sonrió – Eso es asombroso, él siempre me escucha tocar pero nunca dijo nada al respecto. Ni siquiera me dirigió la palabra – Riendo.
Mio – Eso esta mal ¿Por qué ríes?
Hisako – Por que fui yo que nunca me atrevía a hablarle, asi que tu no hagas lo mismo Mio – Sonrió – Ahora que él sabe que existe, el siguiente paso es acercarte mas a el – Sonriendo.
Mio - ¿quieres ayudarme? – Sonriendo.
Hisako – Claro, a mi beneficio obtendré más sobre tanto misterio. Pero no le digas a Hiroshi de nuestro plan – Sonrió – Recuerda que es algo malhumorado, y no le cae muy bien Haru.
Mio – Tienes razón, no le diremos ¿Pero que planeas ahora?
Hisako – Tengo muchas ideas en mente, lo primero, es que debes saludarlo cuando lo veas en las mañanas y si lo ves a las salidas debes saludarle. 
Mio – No se si seré tan valiente para eso – Dudando - ¿Crees que pueda?
Hisako – Si podrás, no seas cobarde. ¿No quieres acercarte mas a el? – Sonriendo – Es tu oportunidad, no la desperdicies.
Mio – Mmm, lo pensare – Riendo – Esta bien, lo saludare pero tu también lo harás conmigo – Sonriendo – Asi el sabrá de ti también.
Hisako – Eres cruel – Riendo – esta bien, lo hare.
Después de una semana, Mio no se había atrevido a saludarlo, pero cuando el la veía le sonreía. Lo que ponía muy feliz a Mio, y cada vez mas se daba cuenta que Haru le estaba gustando.
Un día, cuando las clases ya habían terminado, Mio fue a la biblioteca por unos libros que necesitaba, antes de marcharse a casa.
Ya estaba atardeciendo, y no quedaba casi nadie en la escuela, se veía algo distinta. Mas tranquila, con menos ruidos.










Al entrara a la biblioteca, comenzó a buscar su libro por todos los estantes pero no lograba encontrarlo. Según la bibliotecaria quedaban dos copias y estaban ahí, asi que debió seguir con su búsqueda ya que los necesitaba para un trabajo. Siguió y siguió hasta que en uno de los rincones más oscuros del salón había un pequeño estante lleno de libros viejos, y ahí fue donde lo encontró. Era un libro bastante viejo y estaba deteriorado, pero era el que la profesora de historia les había pedido asi que se lo llevo. Pero antes, algunos libros de esos estantes llamaron su atención, libros tan viejos como el que tenía pero había algo peculiar en ellos. Estaban como forrados con un cuero rojo, rojo como la sangre, y estaban completamente lleno de tierra y tela araña. Mio se acercó y los soplo, lo que provoco que le polvo saliera volando por todas partes y Mio comenzó a toser de tanta tierra que salió. Uno de os libro estaba mas descubierto, asi que lo tomo y leyó el titulo de este. El cual era “Sacrificio para la perfección”, a Mio le llamo mucho su atención y decidió abrirlo. Alcanzo a leer la primera página, que decía algo sobre los caballeros de la noche, o como mejor los conocía, “vampiros”.
En ese momento, Mio recordó a su gatita, Izumi, ella fue mordida por un vampiro. Este libro despertó curiosidad aun mas en Mio, y comenzó a pasar las hojas, encontrando imágenes raras de grupos de personas alrededor de un altar, y en él había una joven, una joven a la que iban a sacrificar. Le pareció algo tenebroso, pero alcanzo a leer al pie de la foto, algo de una virgen. El sacrificio de una virgen para lograr una raza perfecta. 
Mio quería leer mas, pero en ese momento en que estaba leyendo, alguien toco su hombro. Esto provoco que ella se asustara y gritara.
Detrás de ella esta Haru, que con una sonrisa la saludo – Hola ¿Qué haces? – Quien se quedo mirándola en espera de una respuesta.
Mio cerro rápidamente el libro y lo devolvió al estante, ya que no quería que pensara que era rara como para estar leyendo sobre esas cosas – Haru, digo… Hola – Nerviosa.
Haru - ¿Estas bien? Si te asuste, lo siento. Yo no quería – Le sonrió.
Mio lo miro con tranquilidad, estaba muy feliz de poder estar hablando con el en ese momento – No fue nada, yo era la que estaba algo distraída. Los siento, 
Haru - ¿Y que haces? – Viendo el libro que ella llevaba en sus manos - ¿A ustedes también le pidieron ese libro? – Sonriendo.
Mio – Si, digo ¿Vas a cuarto año también?
Haru – No, claro que no. Ya voy a quinto, pero el año pasado me pidieron exactamente el mismo libro. Se ve que los profesores son anticuados – Riendo.
Mio sonrió – Supongo – Sin poder dejar de mirarlo - ¿Y tu que venias a buscar? Si se puede saber, no quiero parecer entrometida – Riendo.
Haru sonrió – No eres eso, si nos estamos conociendo. Podríamos llamarnos pre-amigos – Riendo – Emm, salvo que yo no te caiga bien.
Mio – No, no. Me caes muy bien, no es eso – Riendo.
Haru – Entonces ¿Amigos? – Le dio la mano.
Mio sonrió – Amigos – Dándole la mano también.
Haru – Que bien, yo estaba buscando unos libros de la primera guerra. Tengo deberes de eso para mañana y no logro encontrar nada aquí.
Mio – En serio, mi abuela ama historia y tiene una biblioteca llena sobre eso – Sonriendo – Tiene todo menos este viejo libro que me piden – Riendo – Aquí piden libros muy raros, pero de los normales tengo en casa, si quieres puedo traerlo mañana.
Haru – Eso seria muy amable, pero debo hacerlo esta noche – Sonrió.
Mio – Oh, si, es verdad – Riendo – Lo siento, ojala pudiera… Perdón.
Haru sonrió – Me agradas Mio, eres buena persona. De todos modos gracias, seguiré buscando algo aquí, total debo quedarme a la práctica de piano hoy.
Mio – Oh!! Entonces puedo traerte el libro para cuando salgas.
Haru – No seria mucha molestia.
Mio –No, para nada. Vivo cerca de aquí, no te preocupes – Sonriendo – Tu ve a tu clase y cuando salgas estaré aquí con el libro.
Haru – Mmm, si tu dices. De acuerdo – Sonrió – Luego te recompensare por este favor, no te preocupes – Sonriendo.
Mio – No hace falta, me gusta ayudar – Sonriendo.
Ambos salieron de la biblioteca y se despidieron, Haru se fue a su clase y mio fue por el libro. Ella estaba muy contenta, la alegría que llevaba era increíble. Quería gritar y esparcir tanta felicidad, quería que el mundo entero lo supiera, pero prefirió correr a casa por el libro y asi volver a ver el hermoso rostro y sonrisa que Haru tenia. 
Mio había comprendido que gustaba de el totalmente, ya sabia cuales eran sus sentimientos y ahora lucharía por ellos. No quería apresurarse y romper con la buena amistada que estaba logrando, pero no iba a darse por vencida tan fácilmente. 
Cuando llego a su casa entro corriendo, asustando a su abuela y a Izumi que estaba recostada en el sillón de la sala. Subió las escaleras directo a su habitación y tiro su mochila, luego bajo ala sala donde estaban los libros. Tomo el que necesitaba y volvió a salir corriendo por la puerta.
Su abuela no entendía nada – Mio ¿A dónde vas?
Mio, ya a lo lejos, le grito – Ya vuelvo, debo dejarle el libro a alguien en la academia – Sonriendo – No te preocupes, enseguida vuelvo.
Una vez que llego a la academia, entro corriendo hacia el salón de piano. Al llegar, noto que aun estaban en clases, asi que tomo asiento afuera, en uno de los bancos de madera y espero hasta que la clase finalizara. 
Cuando esta termino, Mio se puso de pie en espera de Haru. Todos los estudiantes salieron antes que el, ella aun lo esperaba. Por ultimo, salió Haru, hablando con su profesor sobre un futuro concierto en el cual le ofrecían un puesto en el piano.
Mio no quiso escuchar, pero estaba ahí cerca. Cuando Haru finalizo su charla con el profesor, se puso feliz al ver a Mio ahí parada, con el libro en sus manos como ella se lo había prometido.
Haru – Viniste – sonriendo.
Mio – Lo prometí – Le sonrió – Toma, es el mejor libro del mundo.
Haru – Si tu me lo das, pues claro que lo es – Tomo el libro y sin querer rozo la mano de Mio, lo que hizo que esta se sonrojara.- ¿Estas bien?
Mio – Ehh… Si, si. Es por que corrí, me dio calor.
Haru – Perdón, hice que corrieras – Preocupado.
Mio – No, no, no. En serio, estoy bien. No fue nada – Riendo – Es que quería llegar temprano a buscar el libro a tiempo, no fue nada.
Haru – Gracias Mio – Sonriendo – Mañana te lo devolveré, y dale las gracias a tu abuela también – Gurdo el libro en su bolso.
Mio – Oh! Ai, lo hare – Sonriendo.- Ah, y puedes tenerlo cuanto quieras, no hay problema.
Haru – Que linda – Sonriendo – Bueno, debo irme asi termino esto – Suspiro – Es bastante, asi que me espera una larga noche – Riendo.
Mio – Umm! Si, nos vemos mañana entonces.
Haru sonrió – Claro, nos vemos Mio – Se marcho.
Mio estaba tan feliz que ya quería que fuese mañana, volvió a su casa muy contenta volando en su imaginación y felicidad. Al llegar, Izumi le pregunto donde había estado y porque salió corriendo de esa manera.
Mio – Ehh!? No fue por nada, Izu – Sonriendo.
Izumi – Mmm, no me digas que fue por ese chico que te gusta.
Mio se sonrojo - ¿Y si lo fue que? – Riendo.
Izumi – Eres extraña – Riendo - ¿Por qué fue?
Mio – Le preste un libro, eso es todo.
Izumi – Asi que ya sabe que existes.
Mio – Si, y fue increíble. Como tú lo dijiste, me escucho tocando el violín y le encanto. 
Izumi – Te lo dije, soy la mejor.
Mio la alzo y la abrazo muy fuerte – Si, si lo eres. Te amo Izu – Muy contenta – Gracias, gracias. En verdad, gracias – Riendo de alegría mientras daba vueltas en su habitación.
Izumi se estaba mareando, pero no podía soltarse – Mio, Mio… Ya para por favor – Gritaba – MIO, PARA YA – Muy mareada a punto de vomitar.- MIO VOY A HACERTE DAÑO.
Mio la soltó en su cama – No, ya esta – Riendo – Lo siento Izu.
Izumi estaba tan mareada que se recostó y agarraba su cabeza, las coas a su alrededor daban vueltas sin parar – Me la pagaras Mio.
Mio – Lo siento – Riendo.
Al día siguiente Mio se despertó muy contentas, y con más ansias, que lo normal, para ir a la escuela rápido. Su abuela la noto bastante contenta, y ahí es cuando supo que su nieta estaba enamorándose.
Abuela – La juventud – Mientras le entregaba al almuerzo a Mio, que ya salía corriendo.
Mio - ¿De que hablas? – Riendo – Nos vemos en la tarde, ya me voy – Le dio un beso en la mejilla y partió.
La abuela la miro partir y sonriendo – Recuerdo esas épocas, y esos sentimientos tan hermosos – Riendo, volvió a ingresar a la casa.
Cuando Mio llego, lo primero que hizo fue buscar a Hisako y contarle todo lo que le había pasado. La busco por todos lados, hasta encontrarla.
Por fin la encontró, estaba en el jardín bajo unos arboles leyendo un libro. Mio no aguantaba las ganas, que comenzó a gritar su nombre ya desde lejos, lo que llamo la atención de Hisako. Muy asustada la miraba sin comprender que e pasaba, parecía loca asi que comenzó a reír sin poder parar. Dedujo que algo la había pasado, y el que relacionaba en eso era a Haru.
Hisako – Mio, cálmate y respira – Sonriendo – Asi podrás contarme y yo podre entenderte – Riendo ahora, le dijo que se sentara asi comenzarían a charlar.
Mio – No sabes lo que me paso ayer – Sonriendo.
Hisako – Por tu forma de actuar, pienso que Haru tiene que ver algo en esto ¿Verdad Mio? – Curiosa por saber.
Mio Sonrió –Si, si, si, si – Estaba muy contenta – Nos encontramos en la biblioteca por la tarde, y comenzamos a charlar. 
Hisako – Eso es increíble – Muy contenta y emocionada - ¿Y? Dime, dime ¿Dime que mas paso Mio? – Sonriendo.
Mio – Me dijo que era muy buena chica, y que quería ser mi amigo – Con una enorme sonrisa en su rostro – Luego el necesitaba un libro, entonces recordé que mi abuela lo tenia y volví a casa por el. Después se lo entregue y él se puso muy contento, me agradeció por eso.
Hisako – Woow, ya esta – Sonrió – Ahora solo debes conquistarlo – Riendo - ¿Y que mas te dijo? ¿Eso fue todo?
Mio – Mmm, dijo que hoy me devolvería el libro.- Pensando – Ahh! También dijo algo mas ayer en la biblioteca, después de que le dije que le tiraría el libro.
Hisako - ¿Qué? ¿Qué dijo?
Mio – Que luego me lo compensaría, o algo asi – sonrió.
Hisako – ESO, si que es increíble.
Mio – Ahh!??
Hisako – Que tal si te recompensa con una cita, o un beso – Riendo – Imagínate cual seria esa recompensa. Se me vienen tantas cosas a la mente.
Mio se sonrojo – Basta! – Apenada – No me dará ese tipo de recompensa.
Hisako - ¿Por qué no? – Le sonrió – Si eres muy bonita, si yo fuese un chico te besaría sin pensarlo – Comenzó a reír sin parar.
Mio la empujó – Oye, me apenas.- Sonrojada mas aun – Y no soy bonita, para nada – Suspiro - Nunca nadie se fijo en mi.
Hisako – No seas tonta, claro que eres bonita. A demás tienes muchas mas cualidades, Mio – Sonriendo – Si nadie se fijo en ti, es por que pensaban que no estaban a tu alcance. Créeme – Le guiñó el ojo – Haru se fijo el solo en ti, sin que hicieras nada ni lo siguieras como las demás, asi que eso debe significar algo.- Sonriendo.
Mio – Pero…
Hisako – Vamos, anímate. No digo que se enamore de inmediato de ti, pero una amistad es u buen comienzo – La abrazo – Con el tiempo podrán conocerse mas, y de seguro quedara enamorado de ti, y si no lo hace entonces no te merecía. Y algún día esa persona especial aparecerá frente a ti. Lo digo en serio, eres mi amiga Mio – Sonriendo.
Mio – Que lindas palabras, gracias Hisako – Se lanzo sobre ella para abrazarla – Sin duda eres la mejor, me gustan tus consejos y los de Izu.
Hisako - ¿Izu no es tu gata?
Mio – Ehh… Esto… Si, si. Es mi gata – Riendo nerviosa – Pero una amiga de mi vieja escuela se llamaba Izumi también, y ella era mi antigua consejera. Aunque ahora ya no nos vemos casi nada, vivimos muy lejos – Nerviosa.
Hisako – Ahh – Sonrió – Por eso le pusiste asi a tu gatita, por que extrañas a tu amiga que ahora viven lejos ¿Verdad? 
Mio – Si, es por eso – Sintiéndose aliviada, ya que había metido la pata y casi descubren el secreto de Izu y ella. Aunque cada vez mas, Hisako y Mio se hacían muy cercanas, asi que ya había estado pensando en contarle sobre eso en un futuro. Pero antes debía consultarlo con Izu, su gatita vampiro, o mejor dicho Nyanpire.
Por la tarde, cuando Mio salió de la clase de educación física, se topo con Haru, que la estaba esperando para devolverle el libro que ella le había prestado el día anterior. Muy agradecido, se acercó con el libro en la mano.
Haru – Aquí lo tienes – Sonriendo – Muchísimas gracias, tu libro me salvo.
Mio sonrió – No fue nada, menos mal que te sirvió.
Haru – Si, y prometo compensarte o devolverte el favor, ya que mi vida dependía de ese ensayo – riendo y agradecido.
Mio – Esta bien, pero no te preocupes.
Haru – Debo irme a mi próxima clase, después nos vemos y arreglamos algo ¿si? – Le sonrió y la saludo con un movimiento de su mano mientras se alejaba.
Mio – De acuerdo – Devolviéndole el saludo a lo lejos.
Hisako apareció tras ella - ¿Qué fue eso? – Muy emocionada y deseosa del chisme.
Mio - ¿Lo viste?
Hisako – CLARO QUE SI – Contenta.
Mio – Quiere arreglar algo para después, esto es lo mejor que me ha pasado con un chico hasta ahora – Muy emocionada.
Hisako – Es como una cita – Sonriendo – Debes verte muy, pero muy sexi. Asi lo atraparas por completo.- Riendo.
Mio – Espera, si ni siquiera hemos arreglado nada aun – Le sonrió – No seas tan ansiosa, que yo me contagio y después actuó como loca – Riendo.
Hisako – Es verdad, actúas como loca – Riendo.
Mio – Oye – Persiguiéndola por detrás, ya que había salido corriendo. Pero de tanto reír no podía correr muy rápido.

El fin de semana llego mas rápido de lo que pensaban, ya era domingo y hacia bastante calor como para estar aproximándose al invierno. Parecía una tarde de verano, era uno de esos días en que el clima se volvía loco. Pero como Mio no tenia deberes ni ninguna obligación pendiente, decidió pasar la tarde junto a su abuela limpiando y arreglando la casa. 
Habían dado vuelta toda la casa, dejando todo patas para arriba. Izumi estaba asustada de tanto lio que hacían las dos. Asi que decidió ir a dar un paseo por la ciudad, mientras Mio y su abuela terminaba la limpieza. 
Antes de salir le aviso a Mio, quien le dijo que tuviera cuidado y no volviera tarde. Izumi lo prometió y salió. Durante su caminata se encontró con varios lugares que reconocía antes de ser mordida por un vampiro. Lugares que le recordaban su vida de vagabunda y el abandono que sus antiguos dueños le había hecho. 
Por alguna razón, esos recuerdos eran muy dolorosos. Aun recordaba a su madre y hermanitos, junto a los que fue abandonada y separada de su madre, en una caja de cartón. Y de solo pensar en cual fue el destino de sus hermanos, la preocupaba y la ponía más triste. 
Pensar que ahora estaba junto a Mio, alguien que realmente la cuidaba, alimentaba y le daba todos su amor, eso si que la puso feliz. Por fin se sentía querida, no discriminada, ahora ya tenía un hogar junto a ella y a su abuela. Allí ella siempre estaría segura, y encontraría el amor que nunca antes le habían dado.
Camino bastante, pero al notar que el sol ya estaba apunto de ocultarse, Izumi decidió que ya era tiempo de volver a casa tal como le había prometido a Mio y no quería preocuparla. 
En su camino de regreso, paso por un almacén y al frente de este había una plaza, y fue ahí cuando lo recordó todo. La noche en que sufrió ese terrible accidente, cuando un coche la atropello y la lanzo hasta la calle del frente, en donde se arrastró hacia dentro de la plaza con sus últimas fuerzas, solo esperando la muerte. Pero también fue el comienzo de su nueva forma de vida, allí fue donde el joven vampiro le encontró. Agonizando en su lecho de muerte, este se compadeció de ella y le regalo el secreto de la vida eterna. 
Izumi solo pudo ver sus ojos y su rostro algo borrosos, pero aun asi lo recordaba, recordaba a su salvador. Ahora ella poseía la vida eterna, aunque parte de ello la ponía algo triste, ya que sus nuevos seres queridos eran mortales, y el hecho de verlas morir la atormentaban. Pero agradecía no estar muerta en este momento, ya que asi pudo conocer a Mio y establecer tan bella amistad.
Después de esa pequeña parada y un viaje a ese recuerdo, siguió su camino a casa. Y ahí es cuando lo vio, parado comprando en una tienda, tan brillante y esplendido, era el vampiro que la había convertido. Un joven muy apuesto, de ojos claros y cabello dorado. Incluso mucho más tractivo que Haru, era más llamativo, más carismático y sociable. Y a simple vista, se podía decir que mujeriego, ya que lo vio coqueteando a la cajera del negocio.
Cuando este salió, Izumi se escondió tras unas masetas, ya que aun no quería ser vista por el, no se sentía segura estando allí sola y no quería involucrara a Mio con vampiros. Después de que se alejó lo suficiente, Izumi volvió a su camino. 
Al volver, noto que ya era de noche y Mio estaba preocupada, asi que se disculpó y le conto de su pequeño viaje. Después de ver que toda la casa brillaba de impecable, cenaron y se fueron a dormir, fue ahí entonces cuando Izumi se puso a pensar por que ese joven vampiro había vuelto a la ciudad. Sentía la necesidad de investigar mas sobre el tema, asi que decidió seguirlo mientras Mio asistía a clases, para no preocuparla. 
Al día siguiente, cuando Mio ya estaba en clases, Izumi volvió a salir. Fue al lugar en donde lo había visto la noche anterior, pero no logro encontrarlo. Al día siguiente volvió a intentarlo sin éxito, y espero para el día después en donde si logro encontrarlo. Estaba otra vez en esa tienda, de nuevo intentando conquistar a la cajera, asi que espero a que saliera y luego lo siguió hasta en complejo de departamentos. Por lo visto estaba viviendo ahí, ya que era un joven mas o menos de 22 o 23 años, era lógico que viviera solo y mas por el hecho de ser un vampiro. 
Este entro en su departamento, asi que Izumi se fue por la parte de atrás para encontrar alguna ventana o algún lugar por donde espiarlo, pero sin conseguir nada de eso, espero en la entrada por si este decidía salir a algún lado. 
Paso media hora hasta que el vampiro volvió a Salí, Izumi lo siguió con cuidado. Después de tanto caminar, comenzó a darse cuenta que estaban llegando a la academia de Mio, y Izumi comenzó a preguntarse ¿Qué quería este vampiro en la academia? O ¿Qué buscaba? Asi que no dejo de seguirlo, entraron en la academia y se dirigió a la parte de la dirección. Izumi no pudo entrara al mismo salón, pero encontró una ventana por donde podía ver y escuchar muy bien. Se recostó y dispuso a ver y escuchar muy atenta. En esa sala se encontraba su vampiro, la directora y otras personas extrañas, por lo visto tenían una especie de junta.
La directora le hablo – Estamos aquí para hablar sobre la ultima noticia, que creo que ustedes saben muy bien de que hablo – Mientras caminaba alrededor de los demás – El augurio nos ha anunciado que la virgen pura ya fue seleccionada, y no se encuentra muy lejos. Nuestro deber es protegerla, sin que caiga en malas manos. Como sabemos el poder que esta posee o puede dar a poseer es increíble, y si cae en las manos equivocadas un caos puede desatarse en todo el mundo.
Izumi no entendía muy bien de que hablaban, pero lo que si entendió que esas personas de allí no eran simples humanos, y que por lo visto, el tema sobre la virgen era de suma importancia asi que decidió que investigaría mas sobre el tema.
Pero en ese momento fue descubierta por su vampiro, que después de verla la dijo a los demás presentes – Creo que hay un pequeño o pequeña fisgón aquí - Mirándola a los ojos – Debemos dejar esto para otro día, y yo me encargare de comunicar esto mi hermano – Se levanto y salió de la sala, Izumi se apresuró y salió corriendo de regreso a su casa.
Cuando Mio volvió, Izumi hizo de cuenta como que nada hubiese pasado. Mio la saludo y le conto sobre su día, como de costumbre y después de cenar se acostaron a dormir. 
Al día siguiente, Izumi decidió que volvería a la academia de Mio para asegurarse de las cosas que oyó, pero debía tener cuidado de no ser vista por Mio si no podría regañarla por salir sin avisarle. 
Mio salió, después de prepararse y desayunar, a la academia. Izumi espero que se alejara un poco, y salió tras ella. Al llegar al establecimiento, Mio se fue directo a su primer clase, donde se encontró con Hisako y entraron a su salón.
Izumi siguió de largo para seguir investigando sobre el tema que quedo pendiente ayer. Volvió a la dirección, pero no se encontraba nadie, asi que dio vueltas durante un largo rato.
Mientras tanto, Mio estaba con Hisako, aun hablando de Haru y cual seria su recompensa por la ayuda que Mio le dio hace unos días.
Mio - ¿Pero no entiendo porque dices que a Hiroshi le molestaría?
Hisako – Mmm, solo lo digo por que lo se – Riendo.
Mio - ¿Quieres decir que gusta de mi? – Alterada.
Hisako – No, para nada. Es que el es muy protector con las personas, y no quiere que le pase lo mismo que a el – Tapo su oca de golpe – No… No escuches lo último.
Mio – No entendí ¿Pasa algo? – Esas palabras que sin querer a Hisako se le habían escapado.
Hisako – No fue nada, solo… No escuches – Riendo mientras pensaba que algún día le contaría la verdad a su nueva amiga. – Solo no le digas, a demás esto es cosa de chicas.
Mio – Mmm, esta bien, no le diré. Pero eso fue raro – Riendo – Hablas como si fueses un vampiro.
Hisako - ¿De que hablas? – Sorprendida.
Mio recordó que era un secreto, no debía decirle a nadie aun que Izu era vampiro – Ehh… Nada – Riendo – Solo bromeaba.
En ese momento apareció Hiroshi, que volvía de su práctica de piano. Y de solo verlas, le basto para darse cuenta que andaban en algo raro, asi que fue directo - ¿Qué hacen? Ya meterán la pata en algo.
Hisako - ¿De que hablas? Nosotras somos unos angelito – riendo.
Hiroshi la miro – si claro, en especial tu Hisako.
Hisako – No seas cruel, Hiroshi.
Mio, riendo – No te preocupes Hiroshi, no hacemos nada malo.
Hiroshi – No se por qué eso no me conforta.
Mio – Eres cruel – Riendo, cuando entre los arbustos creyó ver a Izu corriendo - ¿Izu?
Hiroshi - ¿Izu? ¿Qué es eso?
Hisako – Es su gatita, espera ¿Por qué nombraste a tu gatita, Izu, Mio? – Confundida por la expresión que Mio llevaba.
Mio – Ehh! No, es que creo que la vi ¿Por aquí? Es raro que ella salga de la casa sin avisar.- Dirigiendo su mirada a los arboles.
Hiroshi - ¿Tu gata te avisa antes de salir? – Comenzó a reír – Mio ¿Estas bien? ¿Te golpeaste o algo hoy antes de venir?
Mio – AHH! – Había metido la pata – Ehh… No, no… Es un mal entendido – Riendo nerviosa – Me avisa de una forma que solo yo entiendo, señales de ellos. Como acariciarme o maullarme, de ese modo hablaba, no es que ella hable.
Hisako – Umm, estas loca – Riendo – Pero ahora entendí.
Hiroshi – Las dos están locas y no digo nada – Riendo ¿Y donde la viste? – Ayudándola a buscar - ¿Por allí? – Señalo a los arbustos.
Mio – Creo que paso corriendo, pero yo la buscare. No se molesten – Les sonrió y salió tras donde creyó verla.
Hisako – Mio, no te tarde. Después del receso tenesmos clase de deportes. 
Mio – Si, no tardare – Salió corriendo.
Hiroshi – Yo ya me voy, debo practicar piano.
Hisako - ¿Asi que irán como parte de la orquesta? Yu y Haru ¿Verdad? – Sonriendo mientras caminaba a su lado.
Hiroshi – Si, pero hay que practicar mucho. Ai que estos días tendré que verle la cara a Haru seguido.- Algo molesto.
Hisako - ¿Puedo preguntarte algo, Hiroshi? – Hiroshi asintió - ¿De donde viene tanto rencor que le tienes a Haru?
Hiroshi – Es algo personal, Hisako. No quiero que todo el mundo se entere, y mucho menos Mio. Ella no debe involucrarse con gente como el.
Hisako – Pero Haru es muy buena persona.
Hiroshi – Pero eso no cambia lo que es.
Hisako dejo de caminar y se puso seria – No cambia lo que somos, querrás decir.- Cambiando su mirada a una llena de tristeza.
Hiroshi – Por su culpa yo soy de este modo, y por el perdí a mi familia.
Hisako - Asi que los rumores son ciertos, la familia de Haru te transformo en lo que hoy eres y tu familia eran cazadores ¿Verdad?
Hiroshi – Ellos atacaron a mi familia, y me transformaron sin siquiera consultarme.
Hisako – Por lo que entendí, estaban en lucha porque ustedes cazaban vampiros y Haru te transformo en tu lecho de muerte.
Hiroshi – No debió hacerlo, tenía que preguntarme si yo quería esta clase de vida – Enojado – Más que clase de vida, muerte en vida. Esto es horrible y es lo que mas odio, por eso Mio no debe saber nunca de este cruel destino – Triste.
Hisako – Pero porque tu no quieras eso, no significa que todos piensen de ese modo.- La tristeza se notaba en sus ojos la recordar su pasado – Yo vivía en tristeza y sufrimiento, fui maltratada y nadie se preocupo por mi. Antes de morir fui salvada, y me gusta ser de esta forma, sin arrepentirme ni un segundo por más que haya personas que piensen que soy una deformidad o una atrocidad. Nadie sabe por lo que pase por esas épocas, ellos no lo saben – Llorando – No me importa si mi alma esta en el infierno, yo soy feliz ahora.- Las lagrimas no paraban – Y amo vivir con la vampiro que me transformo, y me salvo, ella si es mi madre y ninguna otra podrá remplazarla.
Hiroshi, la abrazo fuerte – Perdóname Hisako, fui criado con esta personalidad. Soy cruel, lo se, pero ya es parte de mi. Perdóname, en verdad no creo que seas una atrocidad, para mi eres la mejor pianista y una muy buena amiga. 
Hisako – Tal vez si abres mas tu mente aprendas a querer lo que eres, fue cruel que no te consultaran pero Haru lo hizo porque no quería verte morir. ¿Ustedes no se conocían de niños?
Hiroshi – Lo se – Suspiro – Pero… Espero poder olvidar, por ahora no quiero que Mio conozca este lado de mi, siento que ella es como mi pequeña hermana.
Hisako - ¿Ella murió esa vez?
Hiroshi – Todo paso por que mi madre decidió defender a los vampiros, y los otros miembros cazadores se molestaron y decidieron matarnos, decían que éramos aliados del demonio. Fueron tan crueles, destruyeron todo. El hermano mayor de Haru quiso transformar a mi hermana, pero ya era demasiado tarde. Su pequeño cuerpo no lo resistió. 
Hisako – Que crueles, como pudieron hacer eso y luego decir que los vampiros son demonios.- Consolando a Hiroshi.
Hiroshi – No te preocupes – Suspiro – Ya es pasado – Le sonrió.
Hisako – Me alegra que seas tan fuerte, y no debes preocuparte por Mio, ella es fuerte y sabe lo que quiere.
Hiroshi – aun asi, es ingenua y fácil de engañar.
Hisako comenzó a reír – Que malo eres. Un momento… ¿Haru tiene un hermano mayor?
Hiroshi – Si, pero es totalmente distinto a Haru, es mas atrevido, mujeriego y piensa de un modo distinto al de él. Aun se alimenta con sangre humana fresca, no se conforma con el banco de sangre o un anima – Suspiro.
Hisako – Es un rebelde – Sus ojos brillaron - ¿Y como es?
Hiroshi – Ni lo pienses Hisako, no es un buen tipo. Y ya me voy, nos vemos después.
Hisako – No seas cruel – Gritaba mientras lo perseguí – Dime, dime, dime…
Hiroshi – Deja de seguirme.
Hisako – No.
Hiroshi – Aléjate, vamos ya para.
Hisako – No hasta que me lo digas ¿SIIIIIIIIIIIIIIIIII?
Hiroshi – No.
Mientras tanto, Mio se encontraba buscando a Izu, o por lo menos lo que ella creía que era Izumi. Pero no encontraba nada, asi que decidió volver cuando sintió un fuerte ruido. 
Izumi estaba arriba del árbol en el que Mio estaba por debajo, Izumi grito y callo en sus brazos y ambas terminaron tendidas en el suelo.
Mio - ¿Izu, que haces aquí?
Izumi estaba helada del susto y no quitaba la mirada hacia detrás de Mio. La cual volteo a ver que era lo que la asustaba y ahí es cuando vio a este joven, el vampiro que había transformado a Izumi en vampiro.
Takano - ¿Esa gata te pertenece?
Mio miro a Izumi – Ehh… Si, es mía.
Takano – Deberías cuidarla mas, es una entrometida.
Izumi – No es cierto – Enojada se enfrento al vampiro.
Mio la miro y se puso nerviosa, ya que Izumi no debía hablarle a otros humanos o se asustarían por eso – Ehh… No es lo que crees.
Takano - ¿Qué tu gata hablo? Conozco muy bien eso, asi que ya sé que habla.
Mio – Umm? ¿Sabes de ella?
Takano – Por su puesto, yo fui…
Izumi grito y lo interrumpió – CÁLLATE – Enojada – Vámonos Mio, vámonos a casa. No tienes que escuchar nada de esta persona, vámonos.- Insistió.
Mio la miro y se preocupo – Esta bien – Luego miro al joven – Perdón por los problemas que te causo, no volverá a pasar.
Takano sonrió – Bien, pero que no vuelva a espiarme.
Mio – Si, no volverá a pasar – Mio a Izumi pensando ¿Espiarlo? – Pero por favor no le digas a nadie lo que sabes de ella ¿Si?
Takano – No hay problema.
Mio tomo a Izu en sus brazos y se fue - ¿En que andabas pensando, Izu?
Mientras la veía alejar, no podía sacarle la mirada – Que linda chica – Sonriendo – Y asi que mi gatita se llama Izumi ahora.
Izumi – Perdón Mio, quería conocer tu escuela. No fue mi intención causarte problemas – Hablaban en el salón de Mio.
Mio – Esta bien, te perdono pero solo por esta vez. Debes prometer no volver a hacerlo, y tendrás que quedarte en mi mochila hasta la última clase.
Izumi – Si, si. Lo prometo.
Mio – Ahora me voy a mi clase de deportes, nos vemos después para ir a casa. No salgas de aquí – Sonriendo, se fue.
Izumi se quedo en la mochila, tal como lo prometió hasta quedarse dormida. Logro dormir un largo rato, pero alguien vino a despertarla, era Takano, que quería hablar con ella – Despierta pequeña – Moviendo la mochila.
Izumi se asusto al verlo de golpe - ¿Qué quieres? – Sacando las garras.
Takano – Tranquila, no voy a hacerte daño. Te salve la vida, porque querría hacerte algo ahora – Sonriendo – Solo quiero hablar contigo, pequeña Izumi.- Comenzó a acariciarla para que se tranquilizara y le agarrara confianza.
Izumi – Esta bien, pero ¿De que quieres hablarme?
Takano – Es sobre la chica con quien estabas hoy.
Izumi - ¿Mio?
Takano – Si, asi que ese es su nombre. Lindo como ella – Sonriendo.
Izumi - ¿Qué quieres con ella? – Actuando como una madre leona.
Takano – Mmm, tantas cosas – riendo – Pero no es sobre eso, es sobre algo que la involucra – Sonrió – Temo decirte esto, pero ella es muy valiosa pata ciertas personas, deberás cuidarla mas.
Izumi - ¿Hablas de la virgen? ¿Mio es la virgen?
Takano – No estoy seguro, pero algo me dice que podría serlo. Asi que correrá peligro cuando eso este comprobado.
Izumi - ¿Y porque me cuentas eso?
Takano – Es solo para que le vayas advirtiendo, debe confiar meno en los demás. Y tal vez ya deberías contarle más coas sobre vampiros – Sonrió.
Izumi – No me digas que hacer, yo hablare con ella a mi modo. A demás no esta comprobado, según dices.
Takano – Solo es una pequeña advertencia – Sonriendo – Nos vemos después, pequeña – La acaricio y se fue, pero antes de salir – No me arrepiento de haberte salvado – Le sonrió por ultima vez, y se marcho.
Izumi se sonrojo, y no lo comprendió ¿Por qué se preocupaba por Mio? ¿Acaso era un buen vampiro después de todo?

El día estaba finalizando para Mio, que volvía de su ultima clase junto a Hisako. Después de cambiarse, volvió al salón por sus cosas e Izumi, y asi volver a casa. 
Mio - ¿Estas bien, Izu?
Izumi – si, ya vamos a casa – Le sonrió.
Mio – Si – Sonriendo, volvieron a casa. Pero antes de salir, Mio vio a Haru, que estaba en la entrada buscando sus cosas. El la miro y le sonrió. Mio lo saludo con la mano muy feliz, pero no se dio cuenta que detrás de él estaba Hiroshi, que no le callo tan bien que ambos ya se conocieran. Después de esas duces miradas, Mio volvió muy feliz a casa. Izumi pudo conocer el chico de quien tanto le hablaba Mio. 
Al llegar a su casa, Izumi la miro y noto la felicidad que salía de ella – Es bueno verte asi, Mio – Sonriendo también.
Mio – Umm? Lo viste, ese era Haru – Sonriendo.
Izumi – Es muy lindo, por eso andas tan enamorada – riendo.
Mio – Oye – Riendo 
Mientras tanto, Hiroshi detuvo a Haru para hablar – Haru, espera.
Haru se volvió - ¿Qué pasa?
Hiroshi – Quiero decirte que lo del pasado voy a olvidarlo, no fue tu culpa.
Haru sonrió – Gracias Hiroshi, tu siempre me caíste muy bien…
Hiroshi lo interrumpió – Pero no te perdonare si le haces algo a Mio. No quiero que te involucres con ella, merece un buen futuro elegido por ella – Serio.
Haru – Yo nunca le haría eso, ni nada que ella no quisiera.
Hiroshi – Nos vemos mañana.

Haru – Hiroshi, espera – Hiroshi siguió caminando y lo saludo moviendo su mano pero no de detuvo – Ella me gusta – Murmuro para si mismo.


Continuara...





viernes, 6 de abril de 2012

Sacrificio para la Perfección - Capitulo I


Sacrificio para la Perfección
Todo comenzó con la creación de la Academia Shindo, para alumnos talentosos y prodigios, por lo menos esto es lo que los fundadores les comunicaban al publico. Una Academia creada para la mejor formación de alumnos con capacidades especiales, excelentes, prodigios y excepcionales en su trabajo. Pero lo que realmente representaba o lo que quería ocultar, tras el camuflaje, era un gran secreto que solo los mismos fundadores sabían. Se trataba de los verdaderos alumnos especiales, que su talento no era solo en la música, arte o deportes, su verdadero talento era ser una criatura no humana, un ser que el humano ha ignorado por siglos. Era la existencia de vampiros, hombres lobos y brujas, esta academia usaba a humanos talentosos como un simple camuflaje de lo que realmente era. No era solo para proteger a estos alumnos, si no para demostrar que la convivencia entre ellos podía lograrse, uniendo a jóvenes y asi demostrar que ser un vampiro o un lobo no era peligroso para la sociedad y que algún día este secreto seria llevado a la luz. Pero por ahora, fundadores humanos, vampiros y lobos, solo sabían de ello, limitando a que no todos sus estudiantes lo supieran. Por lo menos los humanos desconocían de esto, ya que seria un escandalo y nadie querría que sus hijos asistieran a tal academia.
Con muchos años de antigüedad, esta academia seguía funcionando y aceptando alumnos. Hoy en día, la convivencia era mas pacifica y tranquila que en sus comienzos cuando la cacería de vampiros era un mal habito de los aldeanos. Pero actualmente, con los avances tecnológicos y el internet, un vampiro o un hombre lobo solo se lo veía como una historia de ficción de libros y cuentos antiguos, ignorando por completo su existencia en la vida real.
Los fundadores era un grupo del consejo directivo, compuesta por 5 miembros. La directora Chinatsu Fukushima, una mujer esbelta y muy bella, elegante y seductora a simple vista, pero no era una simple humana, si no una de las brujas mas poderosas y antiguas. El resto de los miembros eran dos humanos, el doctor Kaede y la doctora Minako. Luego estaba uno de los vampiros más antiguos, el Sr. Shunsuke, padre de mellizas que asisten a la academia. Es de mal carácter y siempre esta en contra de las decisiones de los demás miembros, su mayor deseo y secreto es la creación de una raza pura y única. Y por ultimo, un hombre lobo llamado Kenta, el mas bueno y comprensible del grupo y que siempre impide que Shunsuke cometa errores o quiere imponerse ante los demás con malas decisiones y mandatos.
Todos los miembros se encargaban de mantener el orden y el secreto seguro, para no provocar caos entre los estudiantes, haciendo de la academia un gran habiente educativo para todos. Logrando que los estudiantes se relacionen entre si y estableciendo vínculos sin conflictos ni ningún tipo de discriminación. Recibiendo la mejor educación y formación, creando grandes individuos logrando que la academia obtenga un gran prestigio por parte de la sociedad, haciéndose cada vez más famosas por sus enseñanzas y grandes graduados que salen de ella.

Capitulo I: Un principio inesperado.

Mio Nanami es una estudiante de secundaria muy talentosa con el violín y el canto, por su hermosa voz. Tiene 16 años y siempre soñó con entrar en la Academia Shindo, que queda en la ciudad de su abuela, pero por la distancia sus padres nunca se lo permitieron. Aunque para su cumpleaños 16, Mio le rogo a sus padres que la dejaran ir, a demás su abuela la aceptaría como compañera, y vivirían juntas mientras asiste a la Academia. Sus padres no estaban muy contentos con la idea, pero aceptaron ya que ella ya era bastante grande y sabría cuidarse. Mio prometió que no los defraudaría y que cumpliría sus sueños, solo tenia que rendir el examen de ingreso y ya formaría parte de dicha institución como alumna de 4º año.
Una semana después de su cumpleaños, se fue a vivir con su abuela, quien la recibió muy feliz y le brindo todo su apoyo. Ya instalada en su nueva casa, comenzó con sus estudios. Paso casi todo lo que le restaba de verano estudiando, y practicando con su violín, no quería fallar en el examen de admisión. Su abuela amaba escucharla tocar, y más cuando acompañaba esas dulces melodías con su hermoso canto. La ciudad donde vivía ahora, era algo fría ya que estaba cerca del mar. Las personas del lugar eran amables pero la mayoría eran personas de mayor edad, lo cual Mio no entendía porque la Academia tenia tantos alumnos, si en la cuidad no se veía casi ningún joven. Lo primero que se le ocurrió, es que eran de ciudades cercanas y viajaban todos los días para asistir a clases. Curiosa, le pregunto a su abuela, la cual le conto que en épocas de clase se saben llenar los departamentos con jóvenes que los alquilan, una vez que son aceptados en la Academia, ya que vienen de otras ciudades. Sin darle más importancia al tema, Mio siguió con sus estudios muy concentrada y animada, ella iba a lograr su objetivo.
Pasaron días, y asi semanas enteras, las cuales Mio aprovecho para sus estudios y pasar mas tiempo con su abuela, la cual la llevo a todas partes para que conociera mejor la ciudad. Fueron juntas a la playa, ya que aun era verano y hacia mucho calos como para que se la pasaran todo el día encerradas. Eso le agradaba mucho a Mio, ya que desde pequeña, cuando venían a pasar las vacaciones en los de su abuela, ella amaba el mar, la arena y el sol de ahí. Era su lugar en donde guardaba sus más valiosos recuerdos, que más podía pedir, aunque si tenía un solo deseo más y era poder entrara a la Academia de sus sueños.
Ya a una semana del examen, Mio se encontraba estudiando muy duro en su habitación, cuando su abuela llamo a su puerta. Mio, sobresaltada por estar tan concentrada en sus libros, callo de su silla. Su abuela entro y riendo la ayudo a levantarse del suelo.
Abuela – Vamos a tomar algo al jardín y ver el atardecer – Sonriendo, salió de la habitación – Hice te y galletas, con chispas de chocolates como a ti te gustan.
Mio estaba muy feliz – Gracias abuelita, acomodo las cosas y enseguida bajo – Comenzó a cerrar y guardar sus libros en la repisa. Al terminar, bajo y salió al jardín, donde su abuela ya la estaba esperando con las cosas preparadas – Perdón si tarde – Se disculpo con una gran sonrisa.
Abuela – Claro que no, ven siéntate a ver el hermoso atardecer – Mirando al cielo.
Mio también miro hacia el hermoso cielo de color anaranjado – Es hermosos – Suspiro – Esta era una de las cosas que amaba al venir a tu casa en verano, abuelita.
Abuela – Si verdad, hacia ya tiempo que no venias a casa.
Mio – Es que el estudio me tenia ocupada y papa ya no organizaba para venir en el verano. Todo por su nuevo trabajo, lo tiene tan ocupado que ya casi ni escuchaba cuando tocaba el violín.
Abuela – Tocas muy hermoso, te aseguro que él siempre le ha gustado y le seguirá gustando esas hermosas melodías que compones – Le sonrió.
Mio – Gracias abuelita – Sonriendo, muy a gusto por esas palabras que solo las abuelas pueden decir.
Abuela - ¿Y cuando es ese examen?
Mio – Mmm, es en una semana. Pero lo peor es que son dos, uno a la mañana y otro al mediodía, pero solo quien apruebe el primer examen podrá hacer el segundo. Por eso estoy mas nerviosa, debo aprobar si o si el primero.
Abuela – Has trabajado muy duro todo estos días, de seguro serás la mejor – Sonriendo.
Mio la abrazo, no pudo resistirse a tanto cariño – Eres la mejor abuelo del mundo ¿Ya te lo había dicho? – Sonriendo.
Abuela – Pues claro – Riendo – Y tú la mejor nieta, no le digas a tu hermano – Le guiño el ojo y ambas comenzaron a reír sin parar.
Después de una hermosa tarde, y una deliciosa merienda, ambas se fueron a descansar. Mio tardo en conciliar el sueño, ya que sus nervios la mantenían muy pensativa y preocupada, pero parte de ella sentía que iba a lograrlo. Con esa esperanza y autoestima, logro superar sus nervios y finalmente poder descansar.
La semana se paso volando, Mio estaba muy ansiosa y nerviosa, una mescla de sentimientos que hacían que su estomago se revolviera. Esa mañana se levanto a primera hora, no quería llegar tarde. Repaso todos sus conocimientos, tomo su bolso y violín, y salió corriendo a la academia.
Su abuela la saludaba desde la puerta mientras veía que Mio se alejaba – Te ira muy bien, no te preocupes mi niña – La saludo con la mano y regreso al interior de la casa a preparar el almuerzo.
Mio no podía dejar de caminar rápido, estaba apurada y quería llegar sin que nada se lo impidiera, este era su sueño. Pero en el camino a la academia debía atravesar un parque, todo iba bien hasta que hoyo el sonido de un gatito llorar, parecía muy triste o como si estuviera lastimado. Mio no quería detenerse, pero ella amaba los animales y no podía dejarlo ahí llorando. Como había salido temprano pensó que podría ayudar al animal y asi llegar a tiempo a su examen. Asi que comenzó a buscarlo por medio de sus maullidos, pero no lograba hallarlo hasta que un fuerte sonido se sintió tras unos arbustos.
Escarbando entre las ramas, logro encontrarlo, un pequeño gatito negro que tenia una de sus patitas delanteras lastimada. Mio se preocupo mucho – Pobre gatito, perdón, gatita – Sonriendo, le saco las astillas que lastimaban su garrita, que por lo visto estaba jugando en el lugar y piso alguna planta llena de espinas – No puedo dejarte aquí – Dijo Mio muy pensativa, miro su reloj que le indico que aun estaba a tiempo, asi que tomo a la pequeña gatita y la llevo en sus brazos hasta su casa.
La abuela estaba sorprendida de verla tan pronto de regreso, cuando noto lo que su nieta llevaba en sus brazos - ¿Qué paso Mio, esta herida? – Preocupada por el anima, ya que de ella Mio había sacado el amor hacia los animales.
Mio – Solo tenia lastimada su patita, estaba llena de espinas ¿Puedes curarla y dejarla en mi cama?
Abuela – Claro – Tomando a la gatita – Tu debes irte, ya deberías haber llegado.
Mio miro su reloj – Tienes razón – Salió corriendo, ahora si llegaba algo tarde. Traspirada y algo sudada llego a la academia, pero lo único que le importaba era que ya había llegado. Entro al gran y enorme establecimiento y comenzó a buscar el salón que le designaron para el examen, pero no lo encontraba. Estaba perdida, miraba todos los salones pero ninguno era el suyo. En ese momento, una hermosa estudiante pasaba por el pasillo. Mio quedo admirada del hermoso y largo cabello negro que esta llevaba y mas cuando vio sus ojos, eran casi rojos pero Mio pensó que solo eran marrones y ella se imaginaba lo rojo, ya que eso no podía ser. Se armó de valor y le pregunto - Disculpa, estoy perdida ¿Podrías decirme como llegar al salón 3-B? – Acercándose a la joven estudiante, que a simple vista parecía muy aplicada.
La joven la miro con sus enorme ojos de color rojo, eran realmente rojos – Claro, es doblando a la derecha por ese pasillo – Le sonrió.
Mio quedo admirada de esos ojos, es decir, era la primera vez que veía a alguien asi – Gra… Gracias.
La joven sonrió por la cara que Mio puso - ¿Quieres que te acompañe? Mi nombre es Tachibana Hisako y soy alumna de cuarto año – Dándole la mano como saludo.
Mio sonrió finalmente – Un gusto, soy Nanami Mio y si logro entrar también seré alumna de cuarto año – Riendo.
Hisako – Que bien – Sonrió – Entonces te deseo la mejor suerte del mundo, asi podremos conocernos mejor – Mientras caminaban al salón de Mio.
Mio – Gracias –
Hisako – Bueno, este es tu salón. Éxitos Nanami.
Mio – Muchas gracias – Sonriendo – Ah, puedes decirme Mio – Entro al salón.
Hisako – Y tu también puedes llamarme por mi nombre – Se fue despidiéndose con un saludo moviendo su mano derecha y sonriendo.
Mio tomo asiento y el profesor les entrego los exámenes, ella estaba totalmente lista y mas que eso. Cuando el profesor dio la orden, todos comenzaron a realizar el examen. Mientras lo hacia, Mio pensaba que no era tan difícil y que tantas horas de estudio había valido la pena. Al finalizar la hora del examen, todos entregaron y el profesor les indico que podían recorrer la escuela en lo que tardaban de entregarle los resultados. Mio pensó que pasaría horas recorriendo esa enorme escuela, asi que decidió salir a la entrada y tomar asiento en uno de los bancos que daba al gran jardín que esta tenia, y ahí esperara los resultados sin perderse ni nada.
Cuando salió afuera, pudo ver que estaba repleto de personas, alumnos e ingresantes. Era un mundo de gente por todas partes, y en lo único que ella podía pensar en ese momento, era en esa pequeña gatita que había encontrado. Estaba muy preocupada y ya quería volver a casa para ver como se encontraba.
En ese momento, en el que estaba concentrada en lo más profundo de sus pensamientos, un coro de gritos llamo su atención. Un grupo de chicas, que ya llevaban el uniforme de la academia por lo que dedujo que ya eran alumnas, estaban gritando como si fuera un recital, como las fans de un famoso cantante. Entonces ahí fue cuando lo vio, un joven extremadamente hermoso, eso fue lo que pensó. Caminaba entre la montonera de gente y sus fans gritando a su alrededor. Era como un príncipe de ojos azules y cabello negro, con su pálida piel, caminaba a un ritmo muy tranquilo pese a los gritos y acoso por parte de las otras estudiantes. El joven también llevaba ya puesto el uniforme, lo que indicaba que era ya estudiante. Mio no podía dejar de mirarlo, no apartaba su mirada de él, cuando en ese momento el joven levanto la mirada y sus ojos se encontraron.  A pesar de que había una gran distancia entre ellos, Mio sintió como si lo tuviera cerca lo que provoco que se sonrojara y apartara la mirada. Cuando volvió a verlo, el aun la miraba pero se alejaba cada vez mas hasta ingresar al establecimiento. Mio no podía respirar, su corazón latía a mil, y parecía que se iba a salir de su pecho - ¿Qué fue eso? – Murmuro para si misma y puso su mano en su pecho, pudiendo sentir como latía de fuerte su corazón.
Ya había pasado una hora después de esa extraña y nueva experiencia para Mio, cuando sonó un fuerte timbre y un anuncio para los ingresantes. Se les informo que los resultados ya estaban listos, asi que Mio corrió por su nota. Nerviosa y ansiosa, se acercó al cartel donde sus notas estaban pegadas. Encontrando su nombre, comenzó a temblar pero al ver que decía “Aprobado”, salto de la alegría. No sabia como expresar tanta felicidad que llevaba dentro de ella, en ese momento fue interrumpida por un profesor que anuncio que no habría un segundo parcial, que los aprobados del primero ya eran estudiantes de la academia. Nada mas perfecto podría haberle pasado, salvo que el estudiante misterioso apareciera de nuevo frente a ella. Pero como eso no pasó, se conformo y busco su nuevo uniforme para asi volver corriendo a su casa con la gran noticia y para saber como estaba su pequeña gatita.
Entró corriendo y saltando de la alegría, que hiso que su abuela se asustara – Abuela, abuela – Gritaba muy feliz – Ingrese, ingrese. Ya soy alumna de la Academia Shindo – Con una gran sonrisa e inmensa felicidad.
La abuela, la abrazo muy fuerte – Te dije que lo lograrías, te felicito mi pequeña – Muy feliz por la noticia.
En ese momento, Mio recordó a la gatita - ¿Cómo esta la gatita? – Preocupada.
Abuela – Esta en tu cama – Sonriendo – Esta bien, y ahora duerme. Ve a verla.
Mio salió corriendo sin pensarlo dos veces, entro en su habitación y ahí estaba, recostada en su cama como una pequeña bolita de pelos. Mio sonrió y se sentó a su lado, comenzó a acariciarla – Me alegra que estés bien, y creo que encontrarte me dio mucha suerte hoy – Sonriendo.
Cuando una voz en el aire la asusto mucho – Claro que tuviste suerte – Dejando a Mio helada, que comenzó a mirara por toda su habitación.
Se paro de la cama y comenzó a ver de donde provenía esa voz – Que extraño, alguien acaba de hablarme ¿Sera mi conciencia?
Nuevamente la voz de una chica – Claro que no, soy yo – Mio volteo y vio a la gatita despierta sentada mirándola fijamente, en ese momento pensó que estaba loca – No puedes haber sido tu – Riendo, Mio miro a la gatita la cual le respondió muy claro – Te digo que fui yo – Suspiro – La que te esta hablando fui yo.
Mio se desmallo, y cuando despertó pensaba que todo había sido un sueño, pero la gatita salto sobre ella y la miro - ¿Tu no hablaste, o si? – Le dijo Mio.
La gatita volvió a suspirara - ¿Qué pasa contigo? Te dije que si hable, fui yo.
Mio no comprendía por qué pero su pequeña gatita estaba hablando - ¿Cómo es que hablas? No comprendo, se supone que los gatos no hablan.
La gatita se sentó sobre la cama – Mira, los gatos no hablan pero yo no soy un gato cualquiera. Soy un gato mitad vampiro, fui mordida por uno. Ahh, y mi nombre es Izumi, no gatita – Le reclamo.
Mio -  ¿Izumi? ¿Vampiros?
Izumi – Eso dije – replico.
Mio - ¿Qui… Quieres decir que los vampiros existen?
Izumi – Mira, yo también me sorprendí mucho al saber que ellos existen, pero no se mas que tu. Solo sé que un auto casi me mata y un vampiro me transformo y salvo mi vida.
Mio – Es como ese anime que vi, ¿Cómo se llamaba? – Recordando – NYANPIRE – Grito.
Izumi la miro sin entender - ¿Qué es eso?
Mio – Es un anime que vi – Sonriendo – Era un gatito que fue salvado por un vampiro, y se transformo en un Nyanpire.
Izumi – Estas loca.
Mio – Ósea, si. Estoy hablando con un gato que dice ser vampiro, que mas loca puedo estar.- Se cruzo de brazos – Pero asumo que esto no es un sueño, y tú eres un Nyanpire.
Izumi – Prefiero que me llames por mi nombre – seria.
Mio – Mmm, de acuerdo, pero te diré Izu. Desde ahora serás mi gatita, y prometo cuidarte y alimentarte – Sonriendo - ¿Qué dices, Izu?
Izumi lo pensó por un instante – Esta bien – Sonrió – Me gradas después de todo, pero prefiero que guardes esto como nuestro secreto. Si otras personas se enteran de mi, querrán encerrarme en un zoológico o algo de eso.
Mio – Estaba por decirte lo mismo, asi que es un pacto de nuevas amigas – Sonriendo – Lo prometo – Tomo la patita de Izumi para cerrar el trato.
Izumi abrió sus ojos grandes, los cuales comenzaron a brillar – Amigas? Gracias – Feliz de poder encontrar un humano que la quisiera y no como ese quien la tiro a la calle cuando tan solo era una bebe.
A la mañana siguiente, Mio se levanto y lo primero que hizo, fue asegurarse de que Izumi estuviera recostada en los pies de su cama como ella lo recordaba de la noche anterior. Al verla dormida, verla respirar y acostada de esa forma tan tierna que tienen los gatitos, no podía creer que no sea solo eso, si no que era un Nyanpire, como ella había decidido llamarla por ser una gatita vampiro. Por un instante dudo que eso fuese cierto, pero lo que nunca se le cruzo por la cabeza, era preguntar sobre los vampiros. Es decir, su gatita fue mordida por un vampiro, y Mio no pregunto o se pregunto nada sobre ellos.
Cuando Izumi despertó, se estiro y bostezó. Al mirara a Mio, que estaba sentada al borde de su cama, le sonrió y la saludo – Buenos días, Mio.
Mio aun no se acostumbraba a su vos, asi que se sorprendió pero una cálida sonrisa salió de ella naturalmente y respondió a su saludo – Buenos día, Izu – Después se levanto, y fue por su desayuno y el de Izumi.
Izumi solo la miro, y cuando volvió, su corazón se lleno de alegría. Era la primera vez que una persona la trataba tan bien, la alimentaba con cariño y le demostraba su amor. Izumi se sonrojo al ver esa hermosa taza de leche que Mio le trajo, y mientras bebía, sonreía de alegría.
Mio - ¿Esta bien Izu? ¿No quieres algo más para comer o beber? – Sonriendo.
Izumi la miro con su hermosos y enormes ojos – No, gracias Mio. Esta muy rica – Sonriendo con su boquita llena de leche.
Mio – Me alegro – Feliz, mientras se sacaba su ropa de dormir y se colocaba su nuevo uniforme – Ahh, hoy estarás con mi abuela solamente. Es mi primer día de clase, asi que no estaré en casa por unas horas. Por cierto, a ella no le hables como me hablas a mí o la asustaras – Riendo – Si tienes hambre, solo maúlla y ella te dará toda la leche y pescado que gustes.
Izumi sonrió – Entendido, no te preocupes. ¿A que escuela asistes?
Mio – A la Academia Shindo – Orgullosa de decirlo.
Izumi cambio la cara, logrando que Mio se preocupara – Ahh… Ese lugar – Soltó una risa nerviosa.
Mio - ¿Por qué te pones nerviosa? ¿Fue allí donde te mordió el vampiro?
Izumi – Por fin preguntas algo de eso, me parecía extraño que nombrara a un vampiro en mi historia y no hicieras ninguna pregunta al respecto – Suspiro.
Mio - ¿Ahh? – Algo perdida, como solía ser ella de despistada - ¿No fue Drácula quien te mordió? – Sobando su cabeza despistadamente sin entender.
Izumi se agarró la cara con su patita y casi cae a la suelo por las palabras absurdas de Mio – Eres despistada – La miro seria – Claro que no fue Drácula – Le grito - ¿Cómo se te ocurre?
Mio – Entonces si no fue Drácula como lo pensé ¿Significa que hay mas vampiro, existen? – Abrió grande sus ojos.
Izumi - ¿Eres tonta? TE DIJE QUE UN VAMPIRO ME MORDIO – Aturdida.
Mio – Woow, no me llama mucho la atención esas cosas – Riendo – Pero ahora que me lo recuerdas, quiere decir que los vampiros existen – Sorprendida - ¿Y como era el que te mordió?
Izumi – No lo se, no recuerdo muy bien el momento. Pero lo que si recuerdo, es que era muy apuesto – Sonrojada al decirlo – Era un vampiro sexi y joven – Riendo.
Mio – Que pervertida eres, Izu – Riendo – Bueno, ya es tarde. Vuelvo a las cinco, nos vemos Izu – Sonrió y salió de la habitación.
Izumi – Ok, ok – Sonrió – Buena suerte en tu día y cuidado con la gente extraña que se te acerque.
Mio – Ya no soy una niña, ya lo se. Pareces mi padre – Se fue.
En el camino a la academia, fue recapacitando y pensando sobre su charla con Izu. ¿Realmente esas criaturas existían? Esa fue su pregunta mas constante, pero también pensó que podrían ser personas amables, y mas es quien la había salvado la vida a la pobre Izu cuando el coche la atropello. De tanto pensar, casi se llevo por delante un árbol, pero eso no impidió que ella tropezara. Cuando estaba a punto de tocar el suelo, alguien la tomo del brazo y la salvo de una fea caída. Volteo a ver su salvador o salvadora, y ahí es cuando vio a un joven tan pálido como la nieve, con una expresión seria y algo sombría. Sus ojos eran negros como el petróleo y su cabello era plateado, tal vez era albino, es lo que Mio supuso. Pero a decir verdad, era bastante lindo y atractivo.
Mio quedo hipnotizada por esos ojos tan brillantes – Gra… Gracias – le dijo, tartamudeando un poco al principio – De no ser por ti, tendría mi cara raspada o algo asi – Soltó una risa amistosa.
El joven la miro y sonrió, parecía un chico amable, y esa sonrisa había borrado esos pensamientos sombríos que mio veía en el.- No fue nada, se veía fea esa caída – Apenas riendo -  Mi nombre es Hiroshi, Minako Hiroshi.
Mio le dio la mano – Mi nombre es Nanami Mio – Sonriendo – Un gusto.- Por el uniforme, veo que asistimos a la misma Academia.
Hiroshi – Academia Shindo, exacto – Sonrió – Pero yo asisto ahí desde pequeño, y tu cara no se me hace conocida.
Mio – No, entre este año – Sonriendo – Por eso no me has visto antes – Fueron charlando mientras caminaban hacia la academia.
Hiroshi – Me parecía – sonrió – Y ¿A que año vas?
Mio – Este año empiezo cuarto – Riendo - ¿Tu, Hiroshi?
Hiroshi – Yo asisto a quinto año, soy algo mayor – A decir verdad, era muchos años mayor que Mio, pero no hacia falta aclarar el motivo de esa edad. Ya que era un secreto, el cual debía guardar si quería seguir asistiendo a Shindo.
Llegaron a la Academia hablando, no pararon ni un segundo. Mio había encontrado a su primer amigo, aunque no serian compañeros de clase, podrían verse durante los recreos.
Después de entrar al establecimiento, ambos se despidieron y se fueron a sus respectivos salones. Mio creyó perderse al principio, pero logro encontrar su salón. Al entrar y ver todas caras nuevos, hizo que se pusiera nerviosa, aunque al sentarse en su banco esos nervios desaparecieron. Para Mio, era el comienzo de un nuevo y gran año.
Pasaron unos minutos, hasta que Mio se diera cuenta que la chica que conocido en su examen, estaba ahí en su mismo salón. Mio no dejaba de mirarla, quería saludarla pero aun no le tenia confianza. Hasta que Hisako se dio cuenta de su presencia, y ella sola se acercó a saludarla.
Hisako – Mio – Sonriendo – Sabía que lo lograrías.
Mio se sorprendió de la confianza y la amabilidad, con la que la había saludado y se puso muy feliz – Gracias – Le respondió con una enorme sonrisa – No pensé que estaríamos en el mismo salón, que suerte.
Hisako – Si verdad, me alegra que fuese asi. Me caes bien, Mio.
Mio – Eres muy amable – Sin dejar de sonreír – Creo que me gustara mas de lo que pensé, estar en esta Academia.
Hisako – Ya veras que es de lo mejor, todos son muy amables. No voy a negar que haya gente con su carácter personal, claro – Riendo.- Pero ya veras que te relacionas rápido.
Mio – Me alegra escuchar eso, y a decir verdad ya me hice de un amigo hoy por la mañana – Sonriendo – Se llama Hiroshi, cursa quinto año ¿Lo conoces?
Hisako – Hiroshi, Hiroshi… Mmm, déjame pensar – Miraba hacia arriba tratando de recordar, con su dedo índice se daba golpecitos en su labio, como si eso fuese a ayudarla a recordar – Su nombre se me es familiar, en serio. Muéstramelo en el recreo, asi podre saberlo – Sonrió.
Mio – Claro, no hay problema – Sonrió.
Pero su agradable conversación fue interrumpida por la profesora, que ingresaba al salón dispuesta a comenzar con la clase. Y por la cara de seria que llevaba, todos los alumnos obedecieron ya que no querían ser regañados por esa profesora.
La campana sonó, fue como un signo de libertada para los estudiantes, ya querían parar de escribir un poco. La profesora les había dictado casi toda la hora sin parar, sus manos ya no aguantaban y algunos se acalambraron.
Mio salió junto a Hisako del salón, charlando y riendo. Hisako era bastante amable y amigable, y estaba curiosa por saber el talento de Mio - ¿Y en que te destacas? Aparte de ser buena en los estudios – Sonriendo.
Mio sonrió – Amo tocar el Violín, y por lo que dicen mis familiares, soy muy buena – Riendo – También me gusta cantar, ¿Y tu talento, Hisako? – Mientras caminaban a la maquina de jugos.
Hisako – Me gusta tocar el piano, desde pequeña que amo tocarlo y lo hago bastante bien – Sonrió – Cuando algo te gusta, pones lo mejor de ti para que sea casi perfecto.
Mio – Eso es verdad, y al ser algo que te gusta, nunca será una perdida de tiempo. Por eso toco casi todo el día – Riendo – Menos mal que mi abuela ama que le toque melodías.
Hisako – Que tiernas – Mientras compraba un jugo de naranja.
Mio volteo y vio que Hiroshi estaba por ahí cerca – Hisako, mira – Se lo señalo – Ese es Hiroshi.
Hisako volteo, tomando su jugo con un sorbete – Mmm, puede ser, creo que lo conozco por las clases de piano. Vamos a verlo.
Mio – Claro – Camino a donde Hiroshi estaba y lo saludo – Hiroshi – Sonriendo – Ellas Es Hisako, mi nueva amiga.
Hisako sonrió y se presento – Un gusto – Dándole la mano.
Hiroshi las recibió amablemente – Igualmente, y me alegro por ti Mio, ya hiciste amigos.
Mio – En realidad ustedes fueron amables y comenzaron a hablarme, yo soy algo torpe para empezar nuevas amistades – Riendo.
Hisako – SI – Hablo de la nada, asustando a Mio y Hiroshi – Te conozco de las clase de piano – Apuntándolo con su dedo y una mirada de detective a punto de resolver un misterio.
Hiroshi la miro como a una loca – Si, yo toco el piano y te he visto pero no sabía tu nombre.
Hisako comenzó a reír – Si lo se, eres de otro año, pero te he visto con la profesora.
Mio – Hablan tanto del tema que me dieron ganas de oírlos tocar – Sonriendo - ¿Pueden tocar para mi? – Mirándolos como perrito mojado.
Hisako rio – Claro, pero tendrás que venir durante nuestras clases.
Hiroshi – Creo que mañana nos toca una clase compartida con los de curto, tal vez si vienes podrás oírnos.
Mio sonrió – Por supuesto – Emocionada – Mañana estaré ahí para oírlos, como una de sus fans – Riendo – Lo prometo.
Hisako la tomo de la mano – SI – Grito de alegría – Mi primer fan – Comenzaron a saltar, logrando que Hiroshi se avergonzara y se marchara.
Hiroshi – Las ve mañana, antes de que me contagien – Riendo se fue.
Hisako - ¿Tú también tocaras para mi, verdad? – Sonriendo mientras la sostenía de las manos.- También seré tu primera fan.
Mio – Hoy lo traje, con gusto te tocare a la salida, porque soy algo vergonzosa como para hacerlo frente ala resto de la clase – Riendo.
Hisako se puso feliz – Ok, estaré esperando a que termine el día con ansias – Riendo.
Cuando la campaña interrumpió su conversación y de una forma u otra les ordeno ingresar a sus salones. Después de otra hora de clase, Mio almorzó junto a Hisako y Hiroshi. Y al finalizar el día, los tres se quedaron en el salón solos, para escuchar a Mio tocar.

El salón estaba completamente vacío, solo ellos estaba allí para escuchar del violín.
Mio lo saco de su estuche, y Hisako comenzó a gritar como un publico. Hiroshi solo la miraba, y fue entonces cuando Mio comenzó a tocar. Esas dulces melodías sueltas en el aire, era como una droga para los oídos. Tan dulce, coordinada, e impecable, era casi perfecta.
Ambos quedaron enamorados de como Mio tocaba su violín, que cuando finalizo, ya no era solo Hisako la que aplaudía y gritaba como loca.
Cuando Mio volvió a casa, se dio cuenta que ya había hecho amigos, muy bueno amigos y se sentía mu feliz de eso. También orgullosa de si misma, por su manejo impecable del violín. Estaba contenta que no aguantaba las ganas de llegar y contarle su abuelita y a Izu de su maravilloso día.
Al llegar, su abuela fue la primera en enterase durante la cena. Después, subió corriendo a su habitación, con la comida de Izu y su relato del día.
Izumi sonrió al verla con ese tremendo plato, repleto de comida solo para ella - ¿Eso es para mí? – Abrió muy grande sus ojos.
Mio – Claro, todo tuyo – Sonriendo, le entrego el plato de comida.
 Izumi – Gracias – Se lanzo sobre el plato.
Mio – Pensé que no te gustaría, recién estoy empezando a cocinar. Pero tengo a la mejor profesora, mi abuela – Sonriendo.
Izumi – Esta deliciosa, me gusta mucho – Sin parar de comer -¿Y como te fue hoy, en la escuela?
Mio se puso feliz, no aguantaba las ganas a que le preguntara sobre eso – Ahora que preguntas, la verdad estuvo estupendo – Con una enorme sonrisa – Ya tengo dos amigos, Hisako y Hiroshi. Son muy agradables y les gusto oírme tocar.
Izumi ya la había oído esa noche en que se conocieron, asi que sabia porque habían quedado encantados con esa hermosa melodía que solo Mio podía tocar – Asi que la pasaste bien – Le sonrió, ya terminando de comer – Gracias, de nuevo – Entregándole el plato a Mio.
Al día siguiente, Mio se fue directo a la Academia muy emocionada y ansiosa por oír tocar a sus nuevos amigos. Hoy le tocaba a ella ser de espectadora y alentarlos.
Cuando llego, una de las chicas le indico el salón en donde estarían sus amigos a punto de tocar. Hisako la estaba esperando en la puerta del salón, y cuando la vio, salió corriendo directo a ella – Mio viniste, y eso que debías venir mas temprano – La abrazo de alegría.
Mio – Era una promesa, asi que estoy aquí – Sonriendo – A demás muero de ganas por verlos.
Hisako – Entonces entremos, Hiroshi esta a punto de tocar.
Entraron al salón, y tomaron asiento en los bancos del fondo. Hiroshi se estaba preparando para tocar, mientras Mio y Hisako hacían de espectadoras. Cuando comenzó, sus melodías eran tan suaves que hacían que te perdieras en ellas y comenzaras a flotar en lo más profundo de tus pensamientos. Mio estaba muy feliz de poder oírlo, cuando la profesora llamo a Hisako, para que hicieran un dueto con Hiroshi, ya que eran unos de los mejores pianistas de toda la Academia.

Ambos hacían la mejor melodía, era una combinación perfecta, provocando que Mio flotara e imaginara cosas hermosas, pero todo fue interrumpido cuando un estudiante llego tarde al salón. Mio lo miro y quedo hipnotizada, era el joven que había visto esa ves. No podía despegar sus ojos otra vez de él, era como un imán.
El joven se disculpo por la interrupción, la profesora solo lo miro y le dijo – Por esta vez te perdono, anda y toma asiento Haru.
Al oír su nombre, Mio sonrió por sus adentro, a demás de lindo parecía un chico amable. En toda la hora no dejo de mirarlo, hasta que l timbre sonó y todos salieron. Mio lo siguió con la mirada, pero este camino tan rápido que lo perdió de vista.
Hisako apareció tras ella - ¿Qué tal estuvo? – Pregunto con una linda sonrisa.
Mio – Uhh! – Se sobresalto – Me encanto, ambos tocan muy lindo – Sonriendo.
Hiroshi – Si, pero Haru la atrapo mas que nuestra composición – Riendo.
Hisako la miro – ¿Haru? Bueno, para él es fácil atraer toda la atención – Sonrojada.
Mio noto esa expresión y dedujo que eso significaba solo una cosa, que a Hisako le gustaba Haru. Pero sin tocar el tema, siguió con su día. Al finalizar la primera ronda de clase, durante el almuerzo, Mio se armó de valor y le pregunto sobre Haru – Hisako ¿Haru es popular aquí, verdad?
Hisako sonrió – Claro, es como un príncipe – Riendo – Es bastante sexi, como para que las chicas no lo amen – Riendo.
Mio – Woow, asi que es de esos chicos – Riendo.
Hisako - ¿Te gusta, verdad? – Sonrió.
Mio – AHHH – Se puso toda roja – No… No… No es eso – Nerviosa – Solo tengo curiosidad – Negándolo por completo.
Hisako comenzó a reír – No tiene nada de malo que te guste, es decir, solo míralo. Es completamente hermoso, pero al parecer nadie es digno de él, ni yo. Nadie lo conoce, todas somos como sus fan – Puso una mirada triste esta vez, como si decir eso le doliera – Al parecer no le da la oportunidad a ninguna – Soltó una risita – Que gracioso.
Mio – Chico… Misterios? – Sorprendida – Parece solitario también, pero al ser popular debe tener muchos amigos.
Hisako – Siempre esta rodeado de chicos y chicas, trata bien a todo el mundo. Pero por ejemplo, en época de san Valentín, no recibe ningún chocolate por compromiso, solo de amistad – Suspiro – Yo supe hacerles unos, pero al enterarme de eso le dije que solo eran de amistad y los recibió pero al abrirlos y ver que escribí algo mas, los tiro al sesto de basura.
Mio – Que malo – Espantada – Y parece tan amable.
Hisako – Lo es  - Sonrió – Pero no quiere crearle falsas ilusiones a las chicas, aceptando chocolates por compromiso. Creo que lo entiendo – Riendo.
Mio – Tu si que eres mu buena persona – Sonriendo – Sabes, es lindo, pero no creo se su chica – Riendo – Asi que no vale la pena intentarlo, solo seremos sus fans – Le guiño el ojo y comenzó a reír.
Hisako – Eres loca – Riendo – Pero me gusta mirarlo – Sin parar de reír – Pero apuesto a que si le tocas el violín, quedara enamorado de ti completamente – Sonriendo.
Mio – Si, claro – Riendo – No lo creo.
Asi pasaron el resto del día, riendo y conociéndose una a la otra. Haciéndose más intimas y buenas amigas.
Otro día mas, había sido maravilloso para Mio, que al llegar le conto todo a su abuela y a Izumi que las escuchaban muy atentas. Izumi siempre le preguntaba por su día, se habían vuelto mejores amigas, era loco decir que una gatita era su mejor amiga pero era cierto y estaba feliz por ello. Su vida estaba cambiando, pero a ella le gustaba, y mas que su confidencia era s garita Nyanpire. Era raro decirlo pero a Mio no le molestaba, y de lo despistada que era, no se preguntaba por los vampiros, solo quería ser feliz durante su vida en el secundario. Y mas que estaba con su abuela, a la cual ella amaba mucho y ambas eran muy unidas.
Los días pasaban, y Mio se acostumbraba a vivir ahí, conociendo mas y mas a Hisako y Hiroshi, quienes se volvieron grandes amigos en poco tiempo. Los días pasaban y su estadía en la Academia se volvía cada vez mas agradable, sin contar que su curiosidad por Haru, el estudiante extraño, aumentaba cada vez mas para Mio. Quería volverse más cercana, saber más de él. Era como si algo en el, despertara gran curiosidad en Mio y no se detendría hasta saber aunque sea algo insignificante de él.
Era algo loco, pero a Mio le pareció divertido y mas porque Hisako la acompañaba en todo, y mas en hacer locuras.  Al único que no le gradaba mucho la idea de que Mio se acercara a Haru, era a Hiroshi que estaba algo preocupado por el interés que Mio había despertado hacia ese chico.
De todos modos, Mio y Hisako hacían de las suyas, y los días seguían pasando. Mio estaba feliz, feliz de un nuevo comienzo, sin saber que le prepararía el destino para ella.

Continuara…